¿Cómo educar a un hijo que tiene malas calificaciones?

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¿Cómo educar a un hijo que tiene malas calificaciones?

Leslie Spencer, Magister en cognición, aprendizaje y desarrollo, brinda recomendaciones a los padres de familia que estén pasando por esta situación.

En muchas ocasiones, los niños pueden sufrir de tensión en el hogar por no tener buenas notas en el colegio. Pero, ¿hasta qué punto priorizamos los padres las calificaciones escolares frente a cuestiones como la felicidad y estabilidad emocional de nuestros hijos? Por ello, decidimos conversar con la psicóloga Leslie Spencer para que nos explique cómo afrontar las dificultades académicas en los niños y niñas. “Ciertamente el tener un estudiante con problemas académicos representa un reto dentro del aula, pero también lo es para su familia, siendo esta ultima de gran apoyo ya que dependerá de los padres o apoderados el tomar las decisiones adecuadas para afrontar las adversidades”, nos comenta. La especialista en habilidades sociales y desarrollo personal, nos señala los puntos claves que deben tener en cuenta los padres de familia para saber si sus hijos tienen problemas para aprender. “En primera instancia, sería importante identificar ¿Cuál es el problema? Es decir, el tema, materia o materias que viene representando un problema para el menor. Así mismo, ¿Desde cuándo lo presenta? Ya que si es algo reciente, a través del monitoreo ; revisión de cuadernos de dictado, tareas y evaluaciones, se esperaría que la situación mejore ya que las dificultades podrían relacionarse a la adaptación de un nuevo sistema o a lo novedoso del tema o curso en sí”, explica. Sin embargo, si las dificultades persisten sería importante revisar las situaciones, estrategias y recursos que se presentan en el niño o niña al momento de estudiar. Spencer nos indica cómo manejar este problema educativo:

1. Identificar dificultades emocionales A veces las situaciones percibidas como adversas; separación familiar, duelos, bullying, dificultades económicas, etc, pueden generar problemas académicos por lo que es importante prestar atención a los cambios que se puedan presentar y propiciar espacios para conversarlos además de exponer sus emociones sin temor a ser juzgados.

2. Técnicas de aprendizaje No todos aprenden igual y tampoco lo hacen al mismo tiempo, por lo que identificar qué tipo de estimulación necesita cada niño en particular es importante para asegurar su desempeño. Por tanto, si es más visual podemos recurrir a imágenes, mapas o dibujos; si es más auditivo podemos revisar videos o fomentar la conversación; si necesita de interacción podemos crear juegos que impliquen movimiento constante o emplear material para crear. De igual manera, las técnicas escogidas responderán a la necesidad de aprender, pero también de divertir ya que ello incentiva la motivación y facilita la memoria.

3. Organización El establecer horarios a partir de la negociación, facilita el compromiso del menor por cumplir con sus actividades tanto para estudiar como para divertirse y descansar, además estimula su capacidad de análisis ya que al hacerlo junto a sus padres o cuidadores pueden revisar los pros y contras de realizar una actividad en determinado momento. Por otro lado, el contar con un espacio en casa para realizar sus actividades académicas incentiva el orden y facilita el monitoreo de los cuidadores para el cumplimiento de los deberes acordados.

4. Sistema de apoyo académico El generar un modelo de aprendizaje en casa incentiva al niño a imitarlo, por lo que seria importante que la persona que sirva como modelo pueda trabajar en su paciencia y capacidad de enseñar para así evitar generar emociones poco agradables en el menor (frustración, culpa, cólera, etc). Asimismo, el apoyarse en otras personas como docentes particulares o talleres según sea el caso, permitirá que el niño cuente con mayor tiempo para resolver sus dudas que quizás no tiene en el colegio y se sienta con más confianza.

5. Descartar alguna dificultad relacionada a un trastorno de aprendizaje o de desarrollo En ese sentido, si se identifican conductas como: dificultad para sostener la atención tanto en clase como en casa, problemas para relacionarse, ya sea porque evita conversar o porque conversa demasiado, negatividad al seguir las reglas o actúa de forma impulsiva, sería importante revisarlo con un especialista y trabajar la orientación más adecuada según sea el caso.

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